12 ago. 2011

The End 1.0

(A partir de acá escrito el 11 de Agosto)
Ya pasaron exactamente 672 horas desde que nos subimos al avión, desde que sobrevolamos Buenos Aires y nos dirigimos hasta Chile. Ya pasaron 28 días desde que empezó nuestro viaje a Canadá.

AVISAMOS QUE ESTE POST PUEDE CAUSAR ODIO YA QUE CONTENDRÁ ALGUNAS ORACIONES CURSIS

No miento si digo que aprendí, en Vancouver, muchas más cosas que solo el Inglés. Conocí varias maneras de vivir, conocí cómo soy capaz de manejarme solo y también conocí algunos lados de amigos que no conocía.

¿Cuál fue la mejor parte? No hubo, no hay y (a cuatro días definitivos del final) no creo que haya una "mejor parte". Es todo UNO, es EL viaje. Todo lo que pasó forma esta experiencia que es, sin duda, irrepetible. Esto no quita que haya disfrutado más algunas cosas como: el patinaje sobre hielo, la bicicleteada, los rollers, el espectáculo del turista y los leñadores, los fuegos artificiales. ¿Qué fue lo peor? Posiblemente haya habido algo malo, misteriosamente al escribir este post no lo recuerdo.

Recuerdo haber estado en el colegio hablando sobre el tema de "volver". Pensábamos que: ¿Quién querría volver a estudiar inglés al mismo lugar si tuviese la plata? ¿Por qué no conocer otro lugar? Y ahora, ya habiendo vivido la experiencia, digo: Qué equivocado estaba. Volvería, sí. Y es más, hasta ya tengo pensado como. A diferencia de vivir en una homestay, me iría a la residencia... Me llama más la atención. Repito: ¡Cómo pude haber creído "tonto" el querer volver a este lugar!

(A partir de acá escrito el 12 de Agosto)
Nunca llegué a contar en este Blog que me cambiaron de casa. "La casa de Manjul", al parecer, no era apta para alojarnos. A nosotros ni a nadie... Por ejemplo, el lunes de la segunda semana amanecimos con una persona durmiendo en el colchón en la cocina. Nuestras profesoras se enteraron, se quejaron en el colegio y ellos se encargarán de que nunca más reciban a nadie en esa casa. ¿Me da lástima? Un poco, sí. Pero me parece que Manjul tendría que haber cuidado más su casa...
Nos cambiaron a una muy cerca de la anterior, más cercana a la estación de tren que nos tomábamos. Eran filipinos: el padre, la madre, el abuelo y la hija de 1 mes. Nunca nos faltó nada, estuvimos muy cómodos allí. (Sin contar al abuelo, que creemos que sufría bipolaridad).

No puedo no escribir sobre lo segundo mejor del viaje... La escuela. El Canadian College of English Language (CCEL) era perfecto, la escuela ideal para cualquiera. Nos trataban como adultos, no nos subestimaban, tomaban en cuenta nuestro nivel de inglés y las actividades fueron las que hicieron del viaje uno excelente. Y ahora les paso a comentar sobre el personal que tuve el gusto (o no) de conocer.
Joey: Se podría decir que era una clase de prefecto. Él se encargaba de organizar las actividades y de mandarnos el mail de bienvenida y el cronograma de la semana. El otro día hablábamos con no me acuerdo quién... Parecía un poco solitario, pero dentro de todo le ponía ganas a todo.
Beck: La secretaria o administradora del CCEL. Sentíamos que nos cargaba, aunque yo no tuve muchas oportunidades de hablar con ella. No me arrepiento de eso...
María: Fue mi profesora hasta que dimos la evaluación de nivel, la cual me hizo subir (Sí, soy advanced ahora). Era buena onda, divertida y parecía que sabía. Por ahí a veces era un poco bipolar, pero nos terminó queriendo. Tanto que imprimió la foto que nos sacamos el último día...
Margaret: La primera profesora que tuvimos a la tarde, hasta que me subieron de nivel. Ella estaba viviendo en Italia, y estaba en Vancouver como trabajo-vacaciones. El último día (O sea, al fin de la segunda semana nuestra) nos despidió como si nos volveríamos a ver, pero no fue así. El Lunes siguiente fuimos a su clase, y nos dijeron que ya se había ido y que no estábamos más en ese aula. Sin duda, mi profesora preferida.
Michelle: Mi nueva profesora de la mañana de Advanced. Era copada, y a veces hasta compartía con nosotros una risa rara que ella tenía. Parecía una profesora como para tener durante mucho tiempo (cosa que ni Margaret ni María parecían). Sin mucho más por decir, además de que a dos días de haber terminado el college ella me sigue enviando por mail la tarea.
Olga: La nueva profesora de la tarde, a quien tuve en lugar de Margaret. El primer día me quería cambiar, encontraba aburrida la clase. El segundo día estuvo mejor (por ahí por las nuevas incorporaciones a la clase) y a ella se la veía mucho mejor, más chistosa. También la voy a extrañar un poco...

Este fue el primer post sobre la conclusión de Vancouver, maso menos contando qué es lo que pensé y qué me pasó durante este mes. En el próximo post sigo.


PD: En el próximo post hablo sobre LO MEJOR del viaje, ¿alguien sabe qué fue?

1 ago. 2011

Primer fin de semana: ¿Verano o invierno?

La semana había sido larga, pero sabíamos que al terminarla nos iba a parecer corta (y así fue). Por suerte, tuvimos dos excelentes días de fin de semana en ¿diferentes épocas del año?


Sábado 24 de Julio: Invierno en la Montaña
El día comenzó temprano, salimos de nuestra casa a las siete para estar en el colegio a las ocho. Allí nos esperaban dos grandes micros que nos llevarían a nosotros y otro gran grupo de alumnos hacia la montaña.
El viaje, a la ida, nos resultó corto (posiblemente gracias a que paramos a ver una cascadita escondida entre un bosque). Adelanto desde ya, que la vuelta sí fue un poco aburrida y que nadie veía la hora de llegar al centro.
Y entonces llegamos a la ciudad: Whistler. Pleno sol, mucho calor... ¿Para qué íbamos a necesitar toda la ropa que llevamos? La respuesta llegó rápido cuando nuestra directora, Laura, nos repartió los tickets de las aerosillas.
Me tocó con Florencia, compañera de escuela, y otra gente que nunca sabré quiénes eran. Ascendimos unos cuántos metros para arriba hasta llegar al lugar que pueden ver en la foto.
Como hoy tengo que estar despierto un largo tiempo, me encargué de subir una foto a Internet para mostrársela.

Acá comimos y recorrimos un poco, y la temperatura había bajado. Todavía no habíamos llegado ni al lugar más frío ni al mejor. Faltaba cruzar de una punta de montaña a la otra... (Sí, así como suena).
Pasamos un lindo viaje en "nosécomosellamaesetransporte" con algunos compañeros, la preceptora y un grupo de coreanos que, al saber que éramos de Argentina, comenzaron a gritar "Maradona, Maradona" "Messi, Messi". ("La puta madre" se nos cruzó a todos por la cabeza).
En la cima de la otra montaña nos limitamos a jugar guerra de nieve, a sacarnos fotos y a ponernos los buzos que pensamos que habíamos llevado al pedo.
Cabe rescatar, también, que cuando bajamos a la base de la montaña el panorama era diferente: La gente se había multiplicado, habían levantado carpas, había música y esa gente que uno cree ver solamente en las películas yankees.



Domingo 25 de Julio: Vamos a la Playa
¡Por fin! ¡Por fin nos pudimos levantar más tarde! ¡Sí! ... Nos levantamos a las nueve. ¿Para qué? Para llevar la ropa a lavar, una de las peores cosas que me tocó hacer (hasta ahora) en Canadá.
Llegamos a la lavandería y nos atendió un chino de unos 50 años. ¿Le entendíamos algo de lo que decía? No. ¿Parecía tener ganas de trabajar? No. ¿Parecía tener ganas de vivir? Tampoco. Por lo tanto, desconfiamos de todo lo que nos decía. Milagrosamente, todo salió bien. Pero me ahorro contarles un par de cosillas porque me gustaría olvidarlas, y no quiero dejarlas escritas acá.
Volvimos a nuestra casa, nos cambiamos y estábamos listos para ir a la playa. Nos tomamos el colectivo correspondiente, el tren que pasó y después (una vez que nos encontramos con el grupo) nos tomamos un último colectivo.
En la playa nos tiramos en la arena, no había mucho para hacer. El agua estaba muy fría, algunos se tiraron. Hacía mucho calor, pero no daba para estar en la sombra. Por lo que nos pusimos el protector e intentamos dormir.
Luego de ¿dos horas? nos volvimos a juntar todos, y nos encaminamos a unas canchas de Vóley. Por suerte, unos canadienses que se habían aburrido de jugar nos prestaron su pelota y nos pidieron que usáramos su cancha mientras descansaban (para que nadie se la robara). Lamentablemente tengo que destacar que fuimos muy malos jugando, ya que la pelota caía en todas las canchas menos en la nuestra. Sí, admito que fuimos un poco molestos...
Después de eso, nos volvimos a sacar un par de fotos y cada uno volvió a su casa.

Ese fue el primer fin de semana, y lo cuento al haber pasado exactamente 7 días. Espero no olvidarme de nada, y que les haya gustado las dos fotos que publiqué. Espero poder seguir contando lo que pasó después en la semana... ¡Nos vemos!