18 jul. 2011

Domingo 17 de Julio: "3 horas encerrados, unos cuantos chinos, la cenicienta rica y un mapache"

Llegamos a Vancouver el Domingo 17, alrededor de las 11. Entonces, a partir de ese preciso momento, comienza este blog.

Después de buscar las valijas en el aeropuerto, unas cinco limusinas nos esperaban en la puerta. Como era de esperarse, me apuré y me puse primero en la fila. Yo quería la primera, y nadie me la iba a sacar. (Y bueno, nadie me la sacó). En este momento no tenemos fotos, pero vamos a ver cuándo las subo.

En el viaje vimos un par de McDonald’s y de Starbucks (Entiéndase como MUCHOS y MUY juntos), hasta que llegamos al Canadian College of English Language (CCEL, en adelante). Ahí nos hicieron pasar al buffet, donde nos dieron algo de comer y luego nos presentarían nuestra (la de un amigo y mía) familia... La cual nunca llegó. Nos mandaron en Taxi hasta la casa... ¿¡Para qué!?

Vale aclarar que durante el viaje en taxi encontramos a una cenicienta manejando su auto chiquito con una cara muy enojada. ¿Por qué le decimos cenicienta a esa mujer? Porque estaba vestida como ella ._. ¿Cambia algo en la historia de cómo llegamos a la casa? Para nada.

Nos bajamos del taxi, pero sin antes sacarnos una foto con dos compañeras en la puerta (muy pronto: foto). La entrada es una puertita chiquita, decorada con dos pinos altos a cada lado. Uno baja por los escalones hasta el parque, y tocamos la puerta. Nos atendió la hija de la dueña de la casa, ya que ésta no estaba. :O Y nos encontramos con la primera prueba: ¿WTF?

La chica esta nos hizo pasar por la puerta del costado. (Al parecer, la casa está separada en dos: Una donde viven los dueños, y otra donde viven los estudiantes). Abrió la puerta que de afuera da a la cocina y un olor un tanto especial nos llenó la nariz. ¿Qué era? Todavía no lo descubrimos. Pero esa no fue la mejor parte... Lo mejor fue cuando vimos un colchón tirado en el piso. ¡Iuupi!

La hija de la dueña nos preguntó qué queríamos. Opción A) Que uno duerma en la cocina durante cuatro días. Opción B) Dormir los dos juntos en una habitación durante cuatro días. Sé que los que nos odian hubieran preferido la A, pero no... Tomamos la B. Agarramos el colchón y lo llevamos a la última habitación del pasillo.

Ahí conectamos la computadora, y le avisamos a nuestros compañeros que habíamos llegado bien. Y después... Nos dimos cuenta que no sabíamos qué hacer, qué no hacer, dónde ir, dónde no ir. No estaba la dueña, llegaría en "one or two hours" y esperamos. Esperamos... Esperamos... Esperamos... Esperamos... Toc Toc. ¡Siiii! Llegó Manjul, la dueña de la casa.

Por suerte, nos explicó todo lo que debíamos saber. Dónde nos dejaría la comida, qué hacer cuando no queríamos más, nos dio la llave y le preguntamos cómo hacer para ir al instituto desde la casa. (Si había que tomar el tren, o el colectivo, etc.). Nos dijo que hablaría con uno de los dos chicos, que también están hospedados en la casa, para que a la mañana siguiente nos guiara con él.

Ya sabiendo masomenos todas las reglas, y un poco más relajados, decidimos salir a caminar por el barrio rumbo al McDonald que vimos cuando llegábamos. En este momento, voy a tirar una "lluvia de ideas" donde encontrarán las palabras que representan todo lo que vimos: ÁRBOLES - CHINOS - UN MCDONALD - UN KIOSKO - CHINOS - UNA IGLESIA JAPONESA - JAPONESES - UNA ESTACIÓN DE SERVICIOS - CASAS MUY LINDAS - CHINOS - UNA PLAZA CON HAMACAS Y CANCHAS DE TENIS - CHINOS - LLUVIA. Y sí, volvimos. ¿Por la lluvia? ¡NO! Por la cantidad de chinos.

Y acá es cuando aclaro que mientras estábamos en la casa vimos por la ventana a un mapache (O según yo, a un mapuche). ¿Es importante? No, pero le da atractivo al título.

Cuando regresamos a la casa, la señora nos presentó a uno de los hospedados: Kim. No, jaja, no era chino. Era coreano, según nos contó el segundo hospedado que no conoceríamos hasta el otro día. La mujer le pidió que nos llevara a la escuela el día siguiente. Aceptó. Pero lo que él no sabía era que no teníamos plata canadiense, lo cual complicaría un poco las cosas al tomar los medios de transporte.

¿Cómo pudimos haber sobrevivido al otro día sin plata? ¿El compañero coreano nos habrá prestado un poco de la suya para tomar el Sky Train? ¿Qué es el Sky Train? ¿Los chinos habrán encontrado la forma secreta de curar la apendicitis y nosotros la descubrimos? Todo eso y un poco más de la historia del mapache mañana en este mismo blog.

4 comentarios:

  1. Yo quiero seguir leyendo!!! Esta muy bueno el blog, espero que lo sigas :) ... ¿Y la cenicienta rica de donde sale? xD

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  2. Es el arte del título.. Miento. (?) Naa, el tema es que no sé en qué estaba pensando mientras lo escribia, porque no recuerdo haberlo escrito XD jaja

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  3. Ese olor feo debio ser algun tipo de droga canadiense, como los saumerios hindúes O.O

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  4. JAJAJAJAJAJA espectaculaaaaaaaaaaaaaaar!!!

    Oriana quiere seguir leyendo :B aaah, es buena onda la dueña de la casa? digo... porque casi duermen en la cocina,,, en un colchón!

    ah, ya entiendo, ERA LA MAMA DE CENICIENTA RICA!

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